domingo, 19 de diciembre de 2010

De galaxias diferentes. Sin remedio.

Me escribía un amigo que se tardó 40 minutos comprando los últimos  regalos de Navidad y más de 2 horas en tráfico de regreso a casa. Mi caso hubiera sido todo lo contrario – 2 comprando y 40 para llegar a casa.

Esto me ha puesto a pensar no es que ellos de Marte y nosotras de Venus, es que habitamos en galaxias diferentes.

Veamos a la hora de vestir. Anoche lo analizé en detalle. Las nenas llegaban a esta fiesta bien “holiday”, monísimas. Se notaba el esmero en estar fashion y verse de show. Los nenes, en mahones – que no saben que es una plancha - con su camisa button down de manga larga. Ellas en tacas bellas y ellos ignoran ¡lo que es el betún!

Míralos de mayorcitos. Han inventado otro uniforme – pantalón oscuro y camisa con estampado. Aquí ya hay plancha porque tienen mujer que va a laundry o todavía lo añoña…. Y nosotras, ¡siempre de show!

Es como para matarlos. Pero a la vez, quien entiende cuando los vemos bien puestos y decimos a coro ¡es gay!

Volvamos a las compras. No hay causa de más desilusión que al momento de intercambiar regalos – Xmas, aniversario, San Valentín. Usualmente, las nenas nos botamos y ellos, excepto por dos o tres, se van por el “sencillito, tan solo un detalle route”. Como para matarlos.

Recuerdo una amiga que luego de navidad me contó llorosa su desastre con el bendito intercambio. Ella le había comprado una camisa italiana espectacular y cuando se la dió, el tipo se la comió. Comenzó el careo de como se te ocurre, porque gastas y gastas, no es para tanto… Le aconsejé que a ese bestia de ahí en adelante le comprara solamente un cd. De más estar decir ya no son matrimonio.

Pero hablemos de restaurantes. En eso de comer, ellos si gastan. Aquí ir a los sitios de moda, no es un issue. Tampoco lo es la compra de un buen vino, el mejor de los whiskains o el champancito. Ellos siempre buscando ¡the best! Recuerda…es el tema de conversación para mientras tu estás haciendo veinte cosas, ellos hablando de gastronomía en el campo de golf.

Y ¿qué podemos hacer? Absolutamente nada, en principio. Lo que si podemos es como a los burros – poco a poco…mucho a mucho…educando…enseñando…

A mí lo mejor que me ha pasado es al intercambiar y abrir los regalos, ambos encontramos exactamente lo mismo – ¡dos hermosos libros y tres cds de morir! ¿Telepatía, aburrimiento, o almas gemelas?

Chi lo sa…maybe Santa.


martes, 14 de diciembre de 2010

Perdida….¿hablamos del mismo lugar?

CNN Traveller designó a Puerto Rico el 3er lugar mejor del “mundo mundial” para pasar la Navidad. Nos ganó Boston y Londres…si es que eres de los que gustan de congelarse las nalguitas.

Hace poco éramos los terceros más guapos en todos los Estados Unidos de Norte América. Previamente, un estudio presentado por un científico de la Universidad de Michigan nos designaba como los más felices del universo.

Entonces, ¿dónde vivo yo? Esto a mi no me cuadra.

Sí, es cierto,  nuestras fiestas navideñas son las más largas del planeta. Al ver nuestro mar y nuestro cielo, con par de cervezitas encima, nos entra la contentura y de cuando en vez, vemos alguna que otra criatura “bien buena”… Pero de esto a lo publicado, ya hay un buen trecho.

Tal vez es el momento de pensar, que al igual que “beauty is in the eye of the beholder”, nosotros no estamos tan mal como pensamos. De seguro no es por tener baja estima propia porque ¡mira que tenemos el ego más grande que un templo!

Parece ser los asesinatos que sufrimos a diario vs. otros nos hace un lugar seguro, obvio si nos comparan con Méjico. La huelga estudiantil en la UPR es un bizcochito si la mides contra la de los estudiantes ingleses, que un poquito más y le arrancan la cabeza a Carlos y Camilla… y salir nosotros a la calle es literalmente un paseo porque contrario a los islamitas, a los boricuas todavía no nos ha dado por implosionarnos…

Aquí no hay chavos pero contrario a Grecia, Portugal, e Irlanda nosotros no estamos en quiebra ¿o el Tío Sam nos saca las castañas del fuego? Shhhh….que no se entere nadie…..

En otras palabras, nos quejamos los 7 días, las 24 horas, los 365 días en vano. Parece no la tenemos tan mal. 

Entonces ¿qué somos los boricuas? ¿Una raza de mal agradecidos, malcriados, pendecieros?

O definitivamente, somos y vivimos en el País de las Maravillas “in more ways than one”. 

Helloooooooo....¡¡¡Aliciaaaaaaaaaaaaaa!!!

domingo, 12 de diciembre de 2010

Ahora y que no funciona. ¿En qué quedamos?

¿O sí o no? De momento, aparece la noticia que unos científicos han publicado un estudio que indica que esto de las feromonas en los humanos es puro mito. ¡Ajá!

Time había publicado todo un ejemplar – portada incluída – que sí. Este tema lo había compartido en este blog, por ende, tengo que ponerles al día.

Las feromonas es una sustancia química que segrega el cerebro y nos atrae a otros de inmediato. O sea, le hueles bien a unos y a otros, ¡¡¡le apestas!!!

Yo, leal lectora de Time, guardé ese ejemplar casi casi en caja fuerte. Entrevistaba a varios hombres de ciencia y “behavioralists” que explican nuestro comportamiento. Por fin demitificaba lo que cuestionaba siempre - ¿que hace que sienta empatía por unos e indiferencia por otros? …o la razón para detestar con odio africano a unos cuantos… El amor a primera vista, ¿cómo lo explicas?

Esto me llevó a comprar por un tiempo largo el perfume Pheromone. Mira que compré potes y potes… Me lo vaciaba encima como fumigando contra el dengue. Si me dió resultado o no, no puedo corroborarlo, no soy tan disciplinada. Tampoco aumentó considerablemente mi atracción sexual.  

Luego de todo este trabajo y convencida de lo que mi cerebro segrega, me levanto el otro día para leer que no es cierto. Ahora resulta que otros científicos dicen lo contrario. Sí, las feromonas funcionan entre los animales. El rinoceronte regando sus heces fecales para luego “rociarlas” dejando marcado territorio para atraer “las nenas rinocerontas”, sirve solamente en su reino.

Entonces, ¿por qué nos creímos el cuentito? Tal vez, porque explica algo tan confuso y misterioso como “la atracción” o el que nos “turn on”.

Alega el nuevo estudio que los humanos nos lo tragamos porque tenemos la necesidad innata de creer en el “sortilegio”, en “magia”. Please, que me digan algo que no se. 

Claro que quiero ambas en mi vida. O ¿cómo esperan sobreviva el estrés y los malos ratos diarios? A base de magia. ¡Por supuesto!

Llámalo magia, fantasía, o sortilegio es imprescindible para vivir. Si las feromonas como elemento de atracción no existe en nuestro reino , entonces ¿qué rige el proceso de atracción?

Yo prefiero seguir teniendo drama y sortilegio en mi vida. Si la sustancia que segregan las feromonas en mi cerebro me llevan o no a “hacer cerebrito” con alguien en particular, quiero seguir pensando que si y dejar en el olvido el no.

No se que lo tu prefieras creer. Yo en mi vida necesito ¡MAGIA! y que las pantyhose se me caigan cuando me tropiezo con uno, que de solo cruzar mirada, ¡me vuela la tapa de los sesos una y otra vez! 

viernes, 10 de diciembre de 2010

Una historia nada diferente a muchas otras. Pero contarla, si vale la pena.

Bien me decía Nono Maldonado la otra noche – “Qué bella esta juventud, tanto entusiamo”.

Estábamos rodeados por un maravilloso grupo durante la pre-apertura de lo que seguro será el lugar para pasarla bien en Condado – Di Zucchero.

En este ambiente super alegre, nos tropezamos con Oscar, amigo de hace poco más de dos años. Agraciado con una cara que no esconde para nada su pasión por vivir la vida plenamente, nos abrazó con igual intensidad.

Como muchos antes que él, había decidido probar suerte en NY. En su momento le dije - Oye que no es fácil, ¿estás seguro?

No le tembló el pulso, iba con el entusiasmo desmedido que solo un diploma recién obtenido te propulsa con fuerza a lo desconocido. Oski se iba a tragar a NY. Nada ni nadie lo paraba. Babel no sabía lo que le esperaba.

Así, armado con su resumé y la arrogancia de la juventud, arribó a Manhattan.

Decidí seguir sus pasos con la certeza tenía la cosa bien difícil. Mi experiencia me hacía temer su entusiasmo terminara en frustración, su amor por la vida en amargura prematura. NY hoy te traga más temprano que tarde y con más fuerza de lo acostumbrado. Porque de que te traga, nadie lo duda.

Vivimos en medio de una debacle económica global y este loco ofuscado con vivir el sueño niuyorquino. Oski necesitaba todo el tesón del mundo, los astros no estaban alineados a su favor. Era el único que no se había enterado.

Como muchos, buscó espacio en casa de un pana y en buen castellano, “started to hit the pavement”. ¡El y otro millón de recién graduados! Aquí no había una pala, una puerta semi abierta. Nadie lo conocía, peor, a nadie le importaba.

En ese momento, decidí pedir a una amiga le ofreciera contactos de sus tiempos en NY. “Tilde, que la cosa no está fácil, no hay trabajo”, me advirtió. "No importa, le dije, hay que ayudar al muchacho". Ella entusiasmada al descubrir compartían alma mater, le dió un listado para probar suerte y unos cuantos “survival tips” para la jungla.

Oscar probó suerte. Llamadas, emails por montones y docenas de textos le servían solo para recibir consejos, no ofertas de trabajo. Le confirmaban no había nada disponible con el insoportable “We’ll call you, don’t call us”.

Mientras, nosotras pensando – “Este se raja ya mismo”. Los días, semanas, y meses pasaban con más penas y cero glorias. Babel se comía lentamente los sueños de Oscar y él, sin enterarse.

Perdí un poco su rastro hasta anoche. Ahí, de frente, con su sonrisa de 1,000 vatios, estaba Oscar. Con su habitual entusiamo gritó – ¡Tengo trabajo! Era el orgulloso dueño del triunfo.

Con la calma del que se sabe triunfador, compartió su experiencia niuyorquina. Las había pasado negras. “Un día caminando me dije – Quitéa y vete a Puerto Rico. Allí tienes un trabajo esperando”. Serio, me miró para decir – “Hubiera sido lo más fácil, pero no. Decidí quedarme y seguir la lucha”.

Oscar había vivido una epifanía. Su “life changing moment” lo empoderó para seguir buscando su sueño sin importarle el hambre, la incomodidad, la soledad, la pena interior.

Hoy, nuestro amigo da los primeros pasos hacia un futuro que pinta brillante. Como siempre, lleno de proyectos con su acostumbrado entusiasmo desmedido.

El 16 de diciembre Oscar aterriza en ESPN. Safe landing, my dear friend! Te lo ganaste. 

martes, 7 de diciembre de 2010

Menos bicha. Más astuta. La fórmula para el éxito.

He observado que muchas de las mujeres jóvenes profesionales tienen una gran capacidad para ser bastante desagradables cuando menos te lo esperas. Las escucho y pienso ¡qué confundidas están! Se expresan y actúan como si estuvieran  regañando a sus hijos o peleando con el marido.

Bueno, ninguna de las dos. Las mujeres profesionales obviamente tienen bastantes más presiones que los hombres. Muchas son madres, esposas, empleadas domésticas, choferes, handyman y sabe Dios cuántas cosas más pero…en el ámbito profesional, esto no le importa a nadie.

En los negocios tenemos que ser más hombre y menos mujer. Me explico. Hay que tener la sangre fría, literalmente aguantar como macho, tener astucia, una buena dosis maquiavélica y ser la más flemática del universo.

Por naturaleza, nosotras somos apasionadas, impulsivas y cuando nos sentimos presionadas o acorraladas, nos invade la bichería y esto se fastidió.

Caemos en ese patrón de comportamiento donde nos cegamos y perdemos perspectiva. Estamos analizando y pensando con nuestra siquis femenina, la mismísima que en estas situaciones no lleva a buen puerto.

Esta nueva generación tiene como ejemplo otra anterior, incluyendo a muchas de nuestras madres, a quienes vimos luchar desde posiciones, en su mayoría, de nivel gerencial intermedio. ¡Qué mucho tuvieron que aguantar tras una maquinilla, un escritorio de recepcionista, frente a una pizarra o simplemente de ayudante! Menos eran las abogadas o doctoras, en fin, jefas o dueñas o señoras del negocio.

Gracias a Dios, le pegamos un puñetazo al techo de cristal corporativo haciéndolo añicos. Hoy las mujeres mandamos como machos. Pero todavía nos queda mucho por aprender.

Los hombres son como los políticos. Se entran a las bofetadas, se llaman de todo para luego irse de tragos como mejores amigos. ¡Ah! Nosotras no. La peor enemiga de una mujer es otra mujer. Preferimos abanderizarnos con un hombre, mucho antes que aliarnos con otra.

Hay que aprender a ser equipo, no contrincante…porque en la unión está la fuerza. A discutir con argumentos de peso y no con la pasión del corazón. Analizar con el cerebro y no con el sentimiento. Saber cuando callar para no hablar de más. A escoger la batalla para ganar la guerra.

Al actuar como una auténtica bicha, damos más pasos hacia atrás que hacia adelante validando las críticas del sexo opuesto…y ¿sabes qué? Tienen toda la razón.

Mantengamos nuestro centro, seamos más flexibles y menos obstusas. Cedamos un poco para ganar un mucho. Busquemos el equilibrio y olvidemos los extremos. Seamos más racionales y menos viscerales.

Si somos más astutas y menos bichas, triunfaremos. Recordemos - la mejor estrategia es confundir al enemigo. Y en esto las mujeres, hemos sido siempre las campeonas.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Lo dijo Hernán Cortés….

Es triste. Estamos claro, no queda más remedio que terminar. Lo vemos a diario. 

Nunca he sido parte ni testigo de una ruptura con triunfador. Aquí el perdedor no está solo, siempre tiene compañía. Nadie gana, todos pierden.

El otro día en grupo, hacíamos un análisis sobre el final entre unas amistades en común. La ruptura no había dejado indiferente a nadie. Esta, al igual que muchas otras, tenía todos los ingredientes imprescindibles para conventirla en lo que era “El culebrón del momento”.

Nadie sabía el motivo, el “smoking gun” imposible de encontrar, por lo que dije, “Al final, todo se sabe”. Ni modo, nadie pudo averiguar. Pasó el tiempo y dejamos de hablar del tema. Habían noticias nuevas, chismes fresquesitos para entretenernos.

Hasta ayer. Retomando el tema supimos el porqué del final entre nuestros amigos – una tontería. ¡Que desilusión!

Por semanas todos pensando las razones eran de peso, alguien habia hecho una acción abominable. ¡NO!... sencillamente… un ataque de coraje, una mala interpretación. 

Ambos habían visto y analizado todo a su modo, sin tener todos los elementos de juicio, siempre asumiendo lo peor, nunca lo mejor.

O sea, la misma imbecilidad de todos nosotros. Rompemos amistades, destrozamos recuerdos y momentos que nos tomó tiempo y mucho esfuerzo. Al querer dar vuelta atrás, la vida nos muerde el culito porque se nos hizo tarde.

Abrimos la boca, dijimos lo que nos dió la real gana, nos tiramos al lodazal cual cerdos, y total…para llorar en silencio el adiós de un amigo.

Decidimos todos analizar las veces que hemos roto “por la calle del medio”. Al menos de las que recordábamos.

Honestamente, la mayoría eran “evitables”. Unas pocas, sin arreglo. Las demás, el tiempo pasó o al querer sentarnos a hablar …llegamos tarde. El ego, junto al diablito verde sentado en la oreja izquierda, ya habían hecho sus estragos.

Sin remedio, abrimos el closet de par en par para meter un esqueleto más o barrer la basura debajo de la alfombra. Así "out of sight, out of mind".

En conclusión, para la próxima, mejor tener más calma antes de hacer "un Hernán Cortés" y quemar las naves. Ya aprendimos no hay vuelta atrás. Nos quedan consecuencias y daños colaterales. Bastante caro ¿no?

jueves, 2 de diciembre de 2010

Los que dejamos atrás. Los que llegaron ahora.

No me gustan las despedidas. Para mi es un cuento chino aquello que dice “no es un adiós, es un hasta luego”.

Miraba reciente mis libretas de direcciones, aquellas que precedieron a las indispensables agendas electrónicas. Sentí nostalgia al ver el listado de nombres - unos en lápiz y otros, en tinta azul o negra. Decidí ir página por página.

Encontré de todo. Unos cuantos esqueletos, algunos  “mistakes”, otros inolvidables. Por igual, amigas que desaparecieron a golpe de llevar vidas diferentes, en busca de nuevos horizontes, o simple y llanamente - se quisieron ir de mi vida. No faltaron nombres de aquellos que sucumbieron a terribles enfermedades y cuyo sentido de humor y originalidad todavía lloro, todavía extraño.

En verdad, levanté la tapa de la caja de Pandora. ¡Demasiados recuerdos! Abrí de par en par las compuertas de un Carraízo emocional. Mucho peor que ver fotos... La ausencia de imágenes libera el pensamiento para que invente lo que le de la gana.

Me encontré ante una disyuntiva. El tiempo pasado ¿es mucho mejor? O por el contrario, ¿prefiero hoy? Quienes son mejores amigos, ¿los de antes? ¿los de ahora?

Hice una lista con dos columnas – ayer, hoy. Página por página fui encontrado nombres que quisiera anotar sin fecha de caducidad y otros, los debí haber escrito con tinta invisible para nunca más volverlos a ver.

Luego pasé al “address book” de mi laptop, perfectamente sincronizado con el de mi bberry. Aquí no había mucho “delete”, excepto por alguno que otro. Forzosamente tuve que preguntarme si por fin había aprendido a escoger mejor las amistades. Esto haría felicísima a Mami. Siempre decía yo carecía de juicio haciendo amigos. “Peor es la familia, no la puedes escoger”, era siempre mi salida. 

Completadas las dos columnas, llegó el momento de evaluación. No descubrí nada nuevo sobre mi capacidad de escoger a quien querer, a quien dar espacio en mi corazón.

Mis amigos son una mezcolanza igualita a la mogolla en mi cerebro, a la decoración de mi casa, a mi estilo de vida. ¡Eclécticos!

Cada uno de ellos tiene sus encantos, defectos, sus virtudes. ¡Son tan maravillosamente imperfectos como yo! Vamos a darle un fuerte aplauso a la diversidad.