domingo, 3 de abril de 2011

Vestida y alborotá. Una noche en EspantoLand.


Anoche yo propuse pero Dios dispuso. No llegué a la gala del MAPR. Si, había intentado volver a ser ratón de gala.

Ratón de gala - n. - especie que no se pierde ninguna, animal visible en cualquiera actividad que exija traje largo.

Y ¿qué me perdí? Mucho. Las galas en Puerto Rico se han convertido en un auténtico Red Carpet  versión EspantoLand.

Lo mejor de todo es observar a quienes retratan. Aquí el premio se lo lleva Arnaldo. Todas sueñan (aunque lo nieguen) por salir en el “Look del Momento”, al menos una vez antes de morir.

Contrario a los Oscars, Grammys, Tonys, Baftas, Cesars o Goyas, los fotógrafos y medios no llaman la atención de las celebridades.
Noooo, en EspantoLand, las “cum celebridades” vociferan a los fotógrafos, camarógrafos y editores de moda un “Aquí estoy”, ¡¡foto!!

Ay, si fuera tán fácil. Para que te retraten y salgas (si la gente supiera como se edita ¡mueren!) hacen falta varios elementos.

No basta con ir donde Harry y/o contratar un stylist. Not really.

Necesitas algo de bagaje. Por ejemplo – buen gusto, estilo propio desarrollado, trayectoria, glow, glam y allure. Estos hasta donde se no se compran ni con la Black. Se nace…se desarrolla…se sabe llevar…y muy especialmente, buena proyección. En buen español se llama de “natura”.

También te ayuda si entiendes un poco sobre moda. Lo que vistes en pasarela en NY, Paris, Londres o Milán NO es para que te lo copie una modista o un nuevo talento.

Vamos a matricularnos en Pasarela 101 – proporción de espacio donde presentan colección, modelos miden mínimo 6 pies y pesan 90 lbs., edad promedio 18años.

Los couturiers dos veces al año nos hacen cómplices de su fantasía de turno, su inspiración actual, establecen tendencias y entonces, los compradores ordenan las adaptaciones según su mercado.

Helloooo, pero aquí “copy, paste y me lo pongo”. Resultado – EspantoLand.

Las que como yo carecen de marido en estos momentos, sepan no es el accesorio imprescindible para ir a las galas bien acompañados. Te recomiendo vayas con tu mejor amigo gay que al bailar te hará lucir tu traje y si tienes el pull, invita a tu peluquero, maquillista y stylist  para que por horas estés siempre perfecta. ¡Nunca sabes cuando puede surgir el flash!

Y a pesar de todo esto, es muy posible no seas uno de los “Swans” – como llamaba Truman Capote a sus amigas estrellas de la sociedad – mujeres que con tan solo hacer su entrada, proyectan esa perfección que deja malas al resto de las mortales.

Ni se te ocurra tomarte foto con ellas. Obvio ¡se notará eres presentá! ...no desesperes, tienes 6 meses para la del Museo de Ponce. Fe es lo último que se pierde.

Ah, no se me olvida….hay algunas que les prestan trajes de colecciones pasadas... también siempre se cuela alguna que otra en foto….ambas especies quedan retratadas de verdad….



lunes, 28 de marzo de 2011

A veces mejor el silencio.


A mi que tanto me gusta escribir de un tiempo para acá me ha invadido el silencio. ¡Nadie más sorprendida que yo!

Probablemente la razón estriba que ante tanta tontería que escuchamos y leemos a diario, es mejor guardar silencio. Papi decía que si no teníamos nada bueno que decir, mejor decir nada.

Mira por donde ¡tenía mucha razón! Pero como cosas veredes, vuelvo a expresarme.

Comentaba que somos el país del ridículo, no porque seamos los únicos, tal vez por la constancia. ¡No pasa un día en que no rompamos el ridiculómetro!

Nosotros, los puertorriqueños, tenemos una facilidad para montarnos en un viaje que nadie nos gana. Vivimos en una fantasia donde las 100 x 35 se convierten en continente, incluso más grande que el asiático.

Basta solo con leer los diarios, las revistas, y me circunscribo a los locales. No solo los sociales, la sección de negocios también sorprende… y mucho…

Entendemos somos tan fabulosos, espectaculares, sofisticados, y sin olvidar brillantes, que el sol sale y se pone en nuestra isla. Nos ganamos a los ingleses en tiempos del imperio de la Reina Victoria. ¡Por supuesto!

Y ¿por qué? Tal vez porque nos levantamos y nos arropa un cielo azul de cine, el sol brilla en todo su esplendor y la brisa nos acaricia. Cuando todo se pone negro, el mundo parece va a terminar y nos agobia la realidad cotidiana, nos marchamos a la cama sumidos en la tristeza.

Suena el bendito despertador, corremos las cortinas y ahí como siempre – nuestro cielo, nuestro sol y el canto de nuestros pájaros. Una vez más, todo es bello.

¿Quién puede culparnos de ser tan cretinos si a diario Dios nos bendice?

Aquí lo que procede es quejarnos menos y dar más gracias. Este es mi pensar. Tú ¿que opinas?

sábado, 19 de marzo de 2011

Pueblo pequeño…infierno grande.

Podemos llamar a Puerto Rico de varias maneras. Cada uno tiene su favorito. Macondo, Alicia en el País de las Maravillas o de las Envidias, Lala Land o unos cuantos más. Lo que sí es cierto es que aquí todo da que hablar.
Tal vez porque estamos como en las cárceles – HACINADOS – a consecuencia de nuestra limitación geográfica, resulta imposible complacer o ganar o acertar. Siempre te salen críticos y enemigos hasta por debajo de las piedras.
La más reciente conmoción la ha generado una conocida revista social. Bueno, ¡que clase de bollete se ha armado! Analizemos los temas que más comentarios ha generado.
El closet
De este armario no sale nadie. Aquí lo que salen son carteras “Birkin style” hasta decir basta (por cierto, debería compartir como logra saltar la lista de espera), no se mueve un traje ni por accidente, y las botas para la nieve casi casi como integrante del Swiss Olympic Ski Team.
Mi única pregunta ¿alguien lleva un “log” de la frecuencia de uso de vestidos, calzado y accesorios? Así lo hacen las princesas al estilo de Máxima de Holanda y la Mary de Dinamarca para que no les suceda como a la Letizia, que repite todo el tiempo y la prensa española del corazón la pela como a guineo.
Me hubiera gustado también saber si la dama en cuestión tiene una “chamber maid” o “personal dresser”. En mi opinión, es de rigor. Mi postura sobre el tema – si es que a alguien le importa - es si a la dueña de tan regio armario esto la hace feliz, sentirse realizada y deseosa de compartir sus “interioridades”, bienvenida sea. Un ¡good for her!
Anna della Russo habla que ella en Roma tiene un apartamento de closet y Carmen Lomana en Madrid, nos asegura en los medios continuamente que “ella no tiene armarios, tiene habitaciones”. Pues mira por donde, también en San Juan de Puerto Rico.
Las mujeres del diseñador
Otro “trigger point” desquiciando a nuestra sociedad en estos días lo genera la misma revista. Han escogido las mejores clientas de Harry Robles incluyendo fotos, citas, etc.
Ahora resulta que toda aquella que ha comprado una blusa, faldita, chunche de Harry se está preguntando ¿por qué no me incluyeron? Esto ha disparado textos, emails, bbms, y llamadas convirtiéndolo en tsunami de pasiones encontradas.
Esta reacción, procedente de lo más profundo de los 7 pecados capitales – te exhorto a que los enumeres – es la mismísima de los eventos todos reclamando, exigiendo, demandando y pretendiendo el sello VIP. ¿Qué de "tienes que comprar todo el tiempo y mucho" no entienden? Esto en cualquier liga se conoce como "ser buen cliente".
De seguro te preguntas el por qué con tantas crisis en el mundo – Libia, Japón, Iraq, Afganistán y Whateverscain, escribo sobre esto. BIEN FACIL. 
La última vez que confirmé resido en Puerto Rico, Macondo, y también soy Alicia en el País de las Maravillas o de las Envidias. Amén de que me divierte y al final del día, ser uno de 4 millones de habitantes en 100 x 35 certifica que ¡pueblo pequeño, infierno grande!
Sigo mirando la revista.

domingo, 6 de marzo de 2011

Igualito que con la margarita…

La noticia de un acontecimiento importante me llevó a compartir la alegría con un amigo de años. Como me considero mujer de estos tiempos, le envié un mensaje via la página de Facebook de su esposa, también amiga.

La respuesta no se hice esperar. Leía algo parecido a “fulanito está al lado mío y al darle la noticia, se alegra mucho”.


La respuesta, la cual califiqué de sosa, ajá o un bien gracias, me incitó a un breve análisis de la Amistad. ¿Tendrá razón la inmortal Rocío Dúrcal al cantar “como han pasado los años, que mundo tan diferente?” Parece que sí.

Miré detenidamente el panorama de mis amigos. Encontré de todo. Algunos casi ni les recuerdo pero si detalles de cosillas compartidas, los borrados a fuerza de cal y canto, tropecé con un par que me llevaron a cuestionar mi buen juicio, unos que ni puedo explicarlos, y otros, aunque borrosos cuando te reencuentras o recuerdas, te aprietan el corazón al punto de brotarte lagrimones de sentimiento….del bueno.

De seguro al igual que son muchos los que no recuerdo - por omisión, a propósito o culpable es el Alzheimer – me hubiera gustado la reacción de mi amigo fuese otra. Esperaba recordara, al igual que lo hago yo, muchos momentos importantes o igualmente tontos que compartimos. Cómo con el pasar de los años nuestra vida iba evolucionando – unas veces para bien y otras para no tanto – pero ahí seguíamos compartiendo aunque por coincidencia.

Facebook y el Internet, nos han servido para rencuentros, inicios, sorpresas y lo mejor, la ilusión limitada tan solo por nuestra imaginación.  El mundo se habrá abierto con estos “gadgets” pero ¿cómo y cuando se cierra el corazón de un amigo para con una?

Asumo que poco a poco…un poquito hoy…otro chin mañana…hasta alcanzar el olvido. Al igual que hay ocasiones en que pueden revivirle el corazón a un herido, a veces ni los servicios de urgencias devuelven la vida a uno que dejó de sentir. ¡RIP!

Hoy, dedico un rato a deshojar mi margarita de la Amistad. La pregunta, la de rigor – me quiere…no me quiere…seguido de me importa…no me importa…

¡Mira por donde, parece que sí porque me puso a escribir! Menos mal que nunca sabré cuantos en su totalidad ¡me dieron delete! 


Me quiere...no me quiere...me quiere...no me quiere...

domingo, 27 de febrero de 2011

Mujer de poca fe.


The Holiday es una de mis pelis favoritas. No porque Jude Law sale en su mejor momento y alucino con él, sino porque el personaje de Cameron Díaz vive su vida a través de “los trailers” de películas que desarrolla en su negocio. Conmigo sucede algo parecido.

De acuerdo a mi hijo Martin, para mí todo necesita tener una historia. ¡Pues mira que sí!

Con la noticia del compromiso de Martin con su novia Michelle, quise iniciar mi rol de suegra en la nota indicada y no como futura “monster-in-law.” Llamé a Michelle para felicitarla y sus palabras fueron – ¡Ahora estarás conmigo para siempre!

Esta frase me impactó con tal fuerza que temblé. No porque  implica algo que no quiero o equivale a cadena perpetua o es ridícula o cursi…me impresionó la fuerza de su inocencia, candor y especialmente, fe en su amor y compromiso.

Y ¿por qué?  Fácil, el cinismo. Cuando el amor nos ha repartido un buen par de palizas nos invade la ausencia de fe, de compromiso, de esperanza. Escuchar de alguien contundemente que su amor va a durar para siempre es para dejarnos bien pero que bien muditos.

El amor lo tenemos tan gastado y maltratado que casi casi olvidamos existe. ¡Ah! No me refiero exclusivamente al amor de pareja. Incluyo el amor entre amigos, parientes, compatriotas, compañeros laborales. Haz el ejercicio y mira a tu alrededor. ¿Qué ves?

Los años y los golpes han socavado nuestra creencia en el amor al punto de cuestionar a menudo su existencia.  Nos hemos quedado engarzados en alguna que otra encarnación pero con bastante dificultad. Es esperanzador conocer a quienes viven convencidos y renovados en la inmortalidad del mismo.

Descubrí existen muchos que redactarían en un dos por tres cartas como “Inmortal Beloved” por Bethoven,  escribirían otra Divina Comedia al estilo de Dante para su Beatriz Portinari o sin pensarlo, morirían de amor al son del Romeo y Julieta  con Shakespeare.

Los cínicos como yo temblamos ante la amenaza de atestiguar un gran amor. Se nos escapa una mueca cuando nos confronta un creyente y quedamos destruídos ante los que con el pasar de los años y en la soledad de la ancianidad, siempre recuerdan al gran amor de su vida.

Shame on me, once, twice, thrice!

sábado, 19 de febrero de 2011

Los Grinchos. Una raza aparte.


Morgan, un amigo de años, se quejaba no había escrito nada sobre San Valentín. Me dijo lo había defraudado. Se había quedado esperando para ese día toques de mi humor negro.

Esto me dió que pensar. Si detesto San Valentín ¿por qué no lo manifesté a gritos? Honestamente, no lo creía necesario. Otros lo habían hecho por mí. Yo, sencillamente soy uno de los muchos “Grinchos” que existen.

grin•cho – adj. – sig. – aquel que emula al personaje del “Grinch” haciendo obvio su desagrado y desprecio a fechas la sociedad civil obliga a celebrar.

Uff…que alivio…no estaba sola.

Las expresiones en rechazo a San Valentín provenían de almas solitarias, parejas felices, agriados, decepcionados, rompecorazones, cornudos, en fin, de los que habían recibido un buen flechazo y/o los “clavados”, al más puro sentido bíblico.

Descubrí el Día de los Enamorados también le llaman el Día de Hallmark, Día de Walgreens o como bien dijo uno - Happy Motel Day. Sus ilustraciones - desde un cupido asesinado por una flecha y desangrado hasta el tradicional corazón roto en mil pedazos. De parte de creyentes - querubines aleteando felices y corazoncitos danzantes.

En fin, el rechazo de parte de los “Grinchos” es en protesta por obligarte a celebrar el amor o la amistad en una fecha específica, a gritos y con luces de neón. 


No importa si eres exitoso y dueño de una interminable lista de conquistas, de una larga hilera de corazones destrozados a diestra o siniestra, como si eres un fracasado o el dueño de la mala suerte en lo que a conquistar se refiere. En fin, el “Grincho” es un ser libre.

Siempre había pensado yo soy “Grincho” porque desde niña encontré horripilantes las tarjetitas con corazoncitos, angelitos y “I love you friend”. Ni Tifanny ni Hermes las incluyen en sus catálogos…solo American Greetings y Hallmark. ¡Mejor muerta!

Tal vez porque por años mi buzón estuvo vacío esta fecha, me revienta me den una rosa cuando entro a un restaurante el 14 de febrero con un cliente quedando retratada como chilla y encima, reciba el peor servicio. Aún más, sin remedio esperar por una bendita mesa para dos como si fuera a cogerme de manitas cuando estoy renegociando un contrarto. Yikes!!!!

En fin, el 14 de febrero es para los que gustan decorar por temporada, satisfacer sin vergüenza su adicción al chocolate, recibir flores estrasijás, o son “extraterrestres”. 

En el 2011 descubrí que como “Grincho” no estoy sola…pertenezco a una raza aparte.

Next... el Easter Bunny… pero STOP!! Un ser especial en mi vida dice soy su “Sunny Bunny”…coño… ¿Ves?… Una vez más clavada por la bendita flecha…. Se fastidió el conejo y también, esta "Grincho".




sábado, 12 de febrero de 2011

Alumna aventajada. Los años, beneficiosos.


Simpática, sencilla, abierta y sin miramientos es como describiría a esta jóven mujer con quien compartía el otro día.

Contaba ella una historia que me puso a pensar. La escena relatada - una reunión de negocios. Le había costado muchísimo trabajo mantener su foco ya que participaba en la misma una mujer que la había desconcertado por su estilo, aparencia impecable.

Observaba, sin remedio, cada detalle. Los zapatos, el color del vestido,  cartera, y muy especialmente, los accesorios. – No gritaba moda. Susurraba chic.

En fin, la chica se las tuvo que bandear para no quedarse muda y evitar hacer el ridículo ante su jefe, hombre al fin, no se daba por enterado.

Las mujeres, pensé ¿para quién nos vestimos? Unas para conquistar hombres, muchas para competir despiadadamente contra otras mujeres, alguna que otra porque se aferra con uñas y dientes al reconocimiento de  “mejor vestida” y muy pocas, el chic y allure les viene de natura.

Decidí analizar “la historia de mi closet." En un momento de mi vida, Mami decía el mío debía ser el más aburrido. Estaba en la etapa monocromática. Me había convertido al credo de crema, negro, blanco. Igual, los zapatos – crema con puntera negra, slingback o pump, con taco o flat, en piel, en satín. Convencida - Coco Chanel aprobaría.

Incluso un buen día y en medio de una reunión, uno de los jefes me pidió dejara el cambieteo de pulseras. Le había molestado el que me tomara en serio el consejo de Coco y cambiara constantemente los accesorios para lograr varios “looks”. En fin, me busqué un buen mangue por emular a un icono cuado estaba rodeada de trogloditas que pensarían “Coco” era coco con acento.

Luego añadí rojo y en accesorios – cuernos. Estos de la especie jabalí, no de los que más tarde, cual tiara, me pondrían. Diana Vreeland había aterrizado en mi vida. Si vestía de negro, añadía un jacket o sweater rojo y collar o pulsera con marfil. Me desbordaba en buen gusto, o al menos así me sentía. Para esta época, sabía mejor que ponerme a cambiar el look a mitad del día. Mi ambiente profesional no eran las oficinas de Vogue. Era el frente portuario, en fin, los muelles.

Los colores invadieron mi closet cuando descubrí Africa. Entendí la frase famosa de la Vreeland - “Navy Blue is Pink of India.” Bueno, algo parecido pero en otro continente. Integré amarillo, turquesa, violeta, rosa, etc.  Sintetizando – le perdí el miedo al color aunque me siga apasionando el negro.

Y ¿de dónde me viene esta pasión por el negro? Bien fácil, de dos frases que me impactaron de adolescente. Leyendo sobre la famosa Gloria Guinness, ella contaba que antes de conventirse en una “Guinness” los vestidos negros, aunque baratos, se veían siempre elegantes. También por Gloria desarrollé la pasión por los zapatos de punta y tacón kitten. ¡Qué impresionables somos durante nuestra adolescencia!

La segunda frase fue “Black is the absence of color.” Al ser un “word person” ésta me tenía que impactar y quedarse para siempre conmigo.

¿Qué saqué de mi análisis de closet? En un momento de mi vida, yo fuí igual que la muchacha al comienzo de esta historia. Me desconcertaban las mujeres elegantes porque, obvio, quería copiarme, aprender, imitar. Le conté, luego de hacer el ridículo, cometer unos cuantos disparates, y ponerme lo menos indicado, espero haber aprendido algo.

En ocasiones, los años te hacen alumna aventajada. La experiencia se convierte en “personal shopper.”  Porque vieja y ridícula, ¡ay que triste!