lunes, 25 de abril de 2011

¿Empezando a olvidar?


Estoy como la Norah Ephron…quien como nadie ha escrito otro best seller con el tema del comienzo del declive. Digo, el de la memoria.

A mi esto me aterra. Soy sincera y lo confieso. Tengo esta lucha contra la edad que me lleva a veces hasta la inconsciencia. Tanto que el otro día exigía en la ofi un anuncio para viejos…esos entre los 50 y 60…

Silencio sepulcral de parte de todos los presentes…Yo, impactada, realizo en un nanosegundo que ¡esa “vieja” soy yo!! De inmediato chillo…¡de 80, coño de 80!

Es que los años pasan y no en balde.

No hay algo que me moleste más que alguien se acerque y me pregunte si me acuerdo de él o de ella. Da lo mismo. La respuesta es la misma – ¡Ni puta idea!

Pero es que ni recuerdo de donde…mis amigos dicen que porque estoy cansada. Si cansada, bien cansada ¡de la fecha del calendario!

Y ¿qué me dices cuando te encuentras en una barra y ves caminando hacia ti esa persona sonriente que sabes viene a saludarte, montar conversación? Te entra el pánico porque no le reconoces y nadie a tu lado para ayudarte a identificarle. Lo peor, cuando lo hacen y quedas igual de “clueless”.

Ahora mismo, mientras escribo, estoy buscando la palabra para expresar un momento donde tu vida cambia drásticamente, Recuerdo la imágen del ejemplo, el santo envuelto en el tema, todo todo menos la palabra. ¡Pasarme esto a mi que amo las palabras!

No voy a Goggle…voy a seguir forzando la memoria aunque me fría los terminales del cerebro…y de momento me invade esta sensación de alivio…..

Acabo de recordar la palabra que busco…solo me ha tomado unos buenos 10 minutos…es ¡E P I F A N I A! - esas ocho letras que describen el momento en que San Pablo cae del caballo y decide cambiar su vida y convertirse en discipulo de Jesús Cristo.

Ok…quizás no tenga principios de Alzheimer pero de que se me olvidan las cosas ¡ni lo dudes!

Por eso la próxima vez que nos encontremos, please, dime tu nombre al saludar para sentirme regia y decirte - ¡¡¡Claro, si sabré bien quien eres!!!

domingo, 17 de abril de 2011

Ni gato por liebre, ni Chinatown.


¿Quién no conoce Chinatown? ¿Esa mole de edificios plagada de gente, olores, colores y sabores al final del gran Manhattan? Todos y por varias razones.

Recuerdo mi primera visita. Niñata y junto a mi familia, un chino socio de papi nos llevaba a cenar con mucho bombo y platillo. Yo, muerta de miedo y muda, miraba los callejones y recobecos que el chofér del susodicho señor manejaba con precisión, siempre pensando “aquí nos matan y nadie nos encuentra”. Una vez llegados al restaurante, jamás pude regresar, me adentré para siempre en el mundo de la gran gastronomía china.

Pero este blog no es sobre cocina china. Es más bien sobre la autenticidad que es lo que menos abunda en Chinatown. Ahí si no te alistas, te venden la copia de tu vida y ni te das cuenta y encima, la pagas. Esto es lo que siempre he detestado del barrio chino.

Soy creyente que mejor una cosa buena y auténtica, que muchas y copias. Esto en buena parte me lleva a la pasión por coleccionar zapatos al punto que como sabes, casi mato al zapatero dominicano por masacrarme unas suelas rojas.

Ayer mi hermano regresaba de Donostia – San Sebastián en vasco – y de regalo me trajo un bolso de Box. ¡Ahhhhh que bien huele y que hermoso es! Ni me atrevo a decir cuántas décadas llevo emocionándome cada vez que estreno uno. La destreza y pasión con la cual los artesanos en Box trabajan la marroquinería, no cesa de enamorarme. Como suelo hacer, lo coloqué al lado de la cama para que al despertarme y verlo empezar el día con una buena sonrisa. Nada, extravagancias mías que me alegran la vida un poquito mucho.

Por igual, iniciaba esta “casi casi Pascua” cenando con una pareja de amigos. Para mí, muy auténticos. Disfrutamos de una noche donde hilando historias descubríamos los “two degrees of separation” que es Puerto Rico. Historias donde realizas que esta isla es un pañuelo y que todavía quedan aquellos que quieren de verdad, que no necesitan del protagonismo porque al nacer Dios les puso la estrella en la frente.

Todo esto ha servido para recordarme que lo que veo en el periódico, mientras acompaño mi cafecito dominical, es solo papel que aguanta lo que le pongan. Así que hojeando los rotativos y viendo tantos disparates y mogollones, continúo convencida que a mi las copias no me gustan.

Dame siempre “las cosas de a verdad” como decían nuestros jíbaros. A esos aguzaos nadie le daba gato por liebre ni tampoco les hubiera gustado Chinatown.

sábado, 9 de abril de 2011

Hit. Enter.



En épocas pasadas preservar la intimidad y los secretos quedar bajo las piedras era lo más fácil del mundo.

Más tarde, era asunto de no enviar  cartas hasta consultarlo con la almohada, igual no hacer esa llamada sin antes pensarlo bien.

Hoy todo esto es historia antigua. “Hiit, enter” llegó a nuestras vidas y esto se …..

Las pasiones que nos rigen son las mismas, igual las virtudes y nuestros defectos. El sentimiento de frustración, coraje, indignación – con y sin razón – nos entra por los pies con el calor y fuerza de siempre que no más llegar a la cabeza nos quiere estallar.

Lo diferente es “hit, enter”.

Noticiones emocionan, tragedias arrancan lagrimones, injusticias siguen aflojando estas rodillas. Exploramos lugares nuevos, descubrimos sabores y compartirlos es imprescindible.

Ahí está “hit, enter”.

El Iphone, la Blackberry y esa laptop que acurrucas bajo la almohada borran en un segundo soledad, la tristeza oprime menos y aligeran el corazoncito.

En la punta de los dedos “hit, enter”.

Ha sustituido para siempre la punta de nuestra lengua. Pero de pronto, este pensamiento me da miedo.

Si antes podíamos mordernos la lengua, pensar antes de escribir, medir nuestras palabras, enfriarnos ante el coraje, aguantarnos las ganas de gritar - “hit, enter” ha dado fin a esto.

En momentos de grandes pasiones, algo que los boricuas vivimos varias veces al día, quereremos compartir lo bueno, lo malo, injusticias, abusos, ridiculeces, levantar bandera roja ante el peligro etc., etc., etc., con el mundo entero.

Esa camarita de fotos, de video y grabadora tan chiquitita y facilita de usar nos ha transformado en Anderson Cooper. Somos reporteros desde el punto del globo donde nos encontramos.

Pero ¿pensamos antes de “hit, enter”? El deseo de compartir, de conectar ¿nos permite medir sus consecuencias? ¿Decimos verdades o a medias? 


Gracias a la tecnología y las redes sociales ¿somos mejores o peores personas? ¿Destruimos o construimos?

Mientras en países oprimidos le dan uso en busca de la libertad, igualdad de género y fin al abuso, nosotros - seres libres de corazón, expresión y residentes en democracia - ¿qué hacemos con estas herramientas más poderosas que cualquier arma de destrucción?

Luego de repasar bbms, textos, emails, muros en Facebook y Twitters, descubro que en este siglo 21, igual que en los pasados, consultar con la almohada, contar hasta 10 antes de hablar, tragar gordo, respirar profundo sigue siendo imprescindible antes de “hit, enter” y lanzar los pensamientos al viento de efecto multiplicador del Internet.

Nunca ha sido más cierto sentarte en la manos un buen rato. Creo aplica aquello de primero, piensa. Luego, hit, enter. ¡Aquí va!






domingo, 3 de abril de 2011

Vestida y alborotá. Una noche en EspantoLand.


Anoche yo propuse pero Dios dispuso. No llegué a la gala del MAPR. Si, había intentado volver a ser ratón de gala.

Ratón de gala - n. - especie que no se pierde ninguna, animal visible en cualquiera actividad que exija traje largo.

Y ¿qué me perdí? Mucho. Las galas en Puerto Rico se han convertido en un auténtico Red Carpet  versión EspantoLand.

Lo mejor de todo es observar a quienes retratan. Aquí el premio se lo lleva Arnaldo. Todas sueñan (aunque lo nieguen) por salir en el “Look del Momento”, al menos una vez antes de morir.

Contrario a los Oscars, Grammys, Tonys, Baftas, Cesars o Goyas, los fotógrafos y medios no llaman la atención de las celebridades.
Noooo, en EspantoLand, las “cum celebridades” vociferan a los fotógrafos, camarógrafos y editores de moda un “Aquí estoy”, ¡¡foto!!

Ay, si fuera tán fácil. Para que te retraten y salgas (si la gente supiera como se edita ¡mueren!) hacen falta varios elementos.

No basta con ir donde Harry y/o contratar un stylist. Not really.

Necesitas algo de bagaje. Por ejemplo – buen gusto, estilo propio desarrollado, trayectoria, glow, glam y allure. Estos hasta donde se no se compran ni con la Black. Se nace…se desarrolla…se sabe llevar…y muy especialmente, buena proyección. En buen español se llama de “natura”.

También te ayuda si entiendes un poco sobre moda. Lo que vistes en pasarela en NY, Paris, Londres o Milán NO es para que te lo copie una modista o un nuevo talento.

Vamos a matricularnos en Pasarela 101 – proporción de espacio donde presentan colección, modelos miden mínimo 6 pies y pesan 90 lbs., edad promedio 18años.

Los couturiers dos veces al año nos hacen cómplices de su fantasía de turno, su inspiración actual, establecen tendencias y entonces, los compradores ordenan las adaptaciones según su mercado.

Helloooo, pero aquí “copy, paste y me lo pongo”. Resultado – EspantoLand.

Las que como yo carecen de marido en estos momentos, sepan no es el accesorio imprescindible para ir a las galas bien acompañados. Te recomiendo vayas con tu mejor amigo gay que al bailar te hará lucir tu traje y si tienes el pull, invita a tu peluquero, maquillista y stylist  para que por horas estés siempre perfecta. ¡Nunca sabes cuando puede surgir el flash!

Y a pesar de todo esto, es muy posible no seas uno de los “Swans” – como llamaba Truman Capote a sus amigas estrellas de la sociedad – mujeres que con tan solo hacer su entrada, proyectan esa perfección que deja malas al resto de las mortales.

Ni se te ocurra tomarte foto con ellas. Obvio ¡se notará eres presentá! ...no desesperes, tienes 6 meses para la del Museo de Ponce. Fe es lo último que se pierde.

Ah, no se me olvida….hay algunas que les prestan trajes de colecciones pasadas... también siempre se cuela alguna que otra en foto….ambas especies quedan retratadas de verdad….



lunes, 28 de marzo de 2011

A veces mejor el silencio.


A mi que tanto me gusta escribir de un tiempo para acá me ha invadido el silencio. ¡Nadie más sorprendida que yo!

Probablemente la razón estriba que ante tanta tontería que escuchamos y leemos a diario, es mejor guardar silencio. Papi decía que si no teníamos nada bueno que decir, mejor decir nada.

Mira por donde ¡tenía mucha razón! Pero como cosas veredes, vuelvo a expresarme.

Comentaba que somos el país del ridículo, no porque seamos los únicos, tal vez por la constancia. ¡No pasa un día en que no rompamos el ridiculómetro!

Nosotros, los puertorriqueños, tenemos una facilidad para montarnos en un viaje que nadie nos gana. Vivimos en una fantasia donde las 100 x 35 se convierten en continente, incluso más grande que el asiático.

Basta solo con leer los diarios, las revistas, y me circunscribo a los locales. No solo los sociales, la sección de negocios también sorprende… y mucho…

Entendemos somos tan fabulosos, espectaculares, sofisticados, y sin olvidar brillantes, que el sol sale y se pone en nuestra isla. Nos ganamos a los ingleses en tiempos del imperio de la Reina Victoria. ¡Por supuesto!

Y ¿por qué? Tal vez porque nos levantamos y nos arropa un cielo azul de cine, el sol brilla en todo su esplendor y la brisa nos acaricia. Cuando todo se pone negro, el mundo parece va a terminar y nos agobia la realidad cotidiana, nos marchamos a la cama sumidos en la tristeza.

Suena el bendito despertador, corremos las cortinas y ahí como siempre – nuestro cielo, nuestro sol y el canto de nuestros pájaros. Una vez más, todo es bello.

¿Quién puede culparnos de ser tan cretinos si a diario Dios nos bendice?

Aquí lo que procede es quejarnos menos y dar más gracias. Este es mi pensar. Tú ¿que opinas?

sábado, 19 de marzo de 2011

Pueblo pequeño…infierno grande.

Podemos llamar a Puerto Rico de varias maneras. Cada uno tiene su favorito. Macondo, Alicia en el País de las Maravillas o de las Envidias, Lala Land o unos cuantos más. Lo que sí es cierto es que aquí todo da que hablar.
Tal vez porque estamos como en las cárceles – HACINADOS – a consecuencia de nuestra limitación geográfica, resulta imposible complacer o ganar o acertar. Siempre te salen críticos y enemigos hasta por debajo de las piedras.
La más reciente conmoción la ha generado una conocida revista social. Bueno, ¡que clase de bollete se ha armado! Analizemos los temas que más comentarios ha generado.
El closet
De este armario no sale nadie. Aquí lo que salen son carteras “Birkin style” hasta decir basta (por cierto, debería compartir como logra saltar la lista de espera), no se mueve un traje ni por accidente, y las botas para la nieve casi casi como integrante del Swiss Olympic Ski Team.
Mi única pregunta ¿alguien lleva un “log” de la frecuencia de uso de vestidos, calzado y accesorios? Así lo hacen las princesas al estilo de Máxima de Holanda y la Mary de Dinamarca para que no les suceda como a la Letizia, que repite todo el tiempo y la prensa española del corazón la pela como a guineo.
Me hubiera gustado también saber si la dama en cuestión tiene una “chamber maid” o “personal dresser”. En mi opinión, es de rigor. Mi postura sobre el tema – si es que a alguien le importa - es si a la dueña de tan regio armario esto la hace feliz, sentirse realizada y deseosa de compartir sus “interioridades”, bienvenida sea. Un ¡good for her!
Anna della Russo habla que ella en Roma tiene un apartamento de closet y Carmen Lomana en Madrid, nos asegura en los medios continuamente que “ella no tiene armarios, tiene habitaciones”. Pues mira por donde, también en San Juan de Puerto Rico.
Las mujeres del diseñador
Otro “trigger point” desquiciando a nuestra sociedad en estos días lo genera la misma revista. Han escogido las mejores clientas de Harry Robles incluyendo fotos, citas, etc.
Ahora resulta que toda aquella que ha comprado una blusa, faldita, chunche de Harry se está preguntando ¿por qué no me incluyeron? Esto ha disparado textos, emails, bbms, y llamadas convirtiéndolo en tsunami de pasiones encontradas.
Esta reacción, procedente de lo más profundo de los 7 pecados capitales – te exhorto a que los enumeres – es la mismísima de los eventos todos reclamando, exigiendo, demandando y pretendiendo el sello VIP. ¿Qué de "tienes que comprar todo el tiempo y mucho" no entienden? Esto en cualquier liga se conoce como "ser buen cliente".
De seguro te preguntas el por qué con tantas crisis en el mundo – Libia, Japón, Iraq, Afganistán y Whateverscain, escribo sobre esto. BIEN FACIL. 
La última vez que confirmé resido en Puerto Rico, Macondo, y también soy Alicia en el País de las Maravillas o de las Envidias. Amén de que me divierte y al final del día, ser uno de 4 millones de habitantes en 100 x 35 certifica que ¡pueblo pequeño, infierno grande!
Sigo mirando la revista.

domingo, 6 de marzo de 2011

Igualito que con la margarita…

La noticia de un acontecimiento importante me llevó a compartir la alegría con un amigo de años. Como me considero mujer de estos tiempos, le envié un mensaje via la página de Facebook de su esposa, también amiga.

La respuesta no se hice esperar. Leía algo parecido a “fulanito está al lado mío y al darle la noticia, se alegra mucho”.


La respuesta, la cual califiqué de sosa, ajá o un bien gracias, me incitó a un breve análisis de la Amistad. ¿Tendrá razón la inmortal Rocío Dúrcal al cantar “como han pasado los años, que mundo tan diferente?” Parece que sí.

Miré detenidamente el panorama de mis amigos. Encontré de todo. Algunos casi ni les recuerdo pero si detalles de cosillas compartidas, los borrados a fuerza de cal y canto, tropecé con un par que me llevaron a cuestionar mi buen juicio, unos que ni puedo explicarlos, y otros, aunque borrosos cuando te reencuentras o recuerdas, te aprietan el corazón al punto de brotarte lagrimones de sentimiento….del bueno.

De seguro al igual que son muchos los que no recuerdo - por omisión, a propósito o culpable es el Alzheimer – me hubiera gustado la reacción de mi amigo fuese otra. Esperaba recordara, al igual que lo hago yo, muchos momentos importantes o igualmente tontos que compartimos. Cómo con el pasar de los años nuestra vida iba evolucionando – unas veces para bien y otras para no tanto – pero ahí seguíamos compartiendo aunque por coincidencia.

Facebook y el Internet, nos han servido para rencuentros, inicios, sorpresas y lo mejor, la ilusión limitada tan solo por nuestra imaginación.  El mundo se habrá abierto con estos “gadgets” pero ¿cómo y cuando se cierra el corazón de un amigo para con una?

Asumo que poco a poco…un poquito hoy…otro chin mañana…hasta alcanzar el olvido. Al igual que hay ocasiones en que pueden revivirle el corazón a un herido, a veces ni los servicios de urgencias devuelven la vida a uno que dejó de sentir. ¡RIP!

Hoy, dedico un rato a deshojar mi margarita de la Amistad. La pregunta, la de rigor – me quiere…no me quiere…seguido de me importa…no me importa…

¡Mira por donde, parece que sí porque me puso a escribir! Menos mal que nunca sabré cuantos en su totalidad ¡me dieron delete! 


Me quiere...no me quiere...me quiere...no me quiere...